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Wilson Palencia, la pieza de Maní en la cúpula logística de una red de cocaína: antecedentes, familia y una finca bajo la lupa

Wilson Palencia García y organigrama de la red de cocaína investigada por la Fiscalía.

La Fiscalía no ubica a Wilson Palencia García como un simple operario. El exfuncionario y conocido actor político de Maní aparece en el nivel de coordinación de una organización señalada de instalar y operar laboratorios de cocaína en el oriente del país. Casanare Hoy reconstruyó además un antecedente que se remontaría a los años 90, su parentesco con alias “Napo”, cabecilla judicializado del Clan del Golfo, y el papel que habría tenido una finca de su propiedad en la logística de insumos.

La captura de ocho personas por una investigación que ya acumula más de 1,5 toneladas de cocaína incautadas circuló rápidamente por medios nacionales y locales. Pero en Maní uno de los nombres tiene una historia que va mucho más allá del boletín judicial.

Wilson Palencia García aparece en los documentos de la investigación como uno de los cuadros de coordinación de la presunta organización.

Mientras Helver Ramiro Martínez Roa es presentado como cabecilla y financiador, la Fiscalía sostiene que Palencia presuntamente coordinaba la logística, la adquisición de precursores químicos y los pagos. El material gráfico de la investigación amplía su función hacia producción, transporte y logística, colocándolo en el nivel superior de funcionamiento de la estructura.

No sería, entonces, un trabajador periférico del engranaje.

Un antecedente que se remontaría a los años 90

Fuentes conocedoras de la trayectoria de Palencia consultadas por Casanare Hoy aseguran que su nombre ya habría aparecido décadas atrás en un procedimiento relacionado con insumos para el procesamiento de alcaloides.

Según esa información, habría sido capturado en los años 90 en el departamento del Meta cuando se movilizaba en una lancha transportando insumos utilizados para el procesamiento de cocaína.

Casanare Hoy no ha localizado hasta ahora una providencia judicial digitalizada que permita establecer cuál fue el desenlace de aquel procedimiento, por lo que este episodio no puede presentarse como una condena ni como antecedente penal demostrado.

La coincidencia, sin embargo, resulta relevante frente al expediente actual: casi tres décadas después, la Fiscalía vuelve a ubicarlo precisamente alrededor de precursores químicos, transporte y logística.

La finca de Belgrado

La reconstrucción realizada por este medio conduce también a una propiedad rural ubicada muy cerca de Maní.

Fuentes consultadas por Casanare Hoy señalan que una finca de propiedad de Wilson Palencia, situada en la vereda Belgrado, a pocos minutos del casco urbano, habría sido utilizada para recibir insumos que posteriormente eran movilizados por vía fluvial.

La versión indica que los materiales llegaban al predio y posteriormente eran embarcados en lanchas a través del río para continuar su desplazamiento.

Este detalle no aparece descrito en el boletín público de la Fiscalía y, por tanto, debe diferenciarse de los hechos que el ente investigador ya hizo públicos. Sin embargo, coincide con el rol que oficialmente le atribuyen a Palencia: adquisición de precursores, transporte, logística y pagos dentro de la estructura investigada.

La organización, según Fiscalía, habría tenido capacidad para invertir hasta $150 millones en el montaje de cada complejo narcotraficante y utilizaba marquillas propias para diferenciar los cargamentos producidos. Después de algunos golpes de las autoridades, varios de sus integrantes habrían intentado recuperar elementos ocultos y reactivar la producción.

La conexión familiar con alias “Napo”

Otro elemento del entorno de Palencia adquiere relevancia por los antecedentes judiciales de personas de su círculo familiar, aunque el parentesco por sí mismo no demuestre ninguna relación criminal.

Información recopilada por Casanare Hoy indica que Wilson Palencia está casado con una hermana de Napoleón Hernández Ortega, alias “Napo”.

Hernández fue capturado en marzo de 2024 y presentado por la Fiscalía como uno de los señalados cabecillas de la subestructura Gonzalo Oquendo Urrego del Clan del Golfo, estructura con injerencia criminal en Casanare, Meta, Guaviare y Cundinamarca. Las autoridades lo relacionaron con homicidios selectivos, extorsiones y otras acciones criminales en el oriente colombiano.

Meses después, la Fiscalía también señaló a alias Napo y alias Tameño como presuntos responsables de impartir instrucciones para ejecutar un triple homicidio ocurrido en noviembre de 2023 en Villanueva, Casanare. Ninguno aceptó esos cargos.

De acuerdo con fuentes locales consultadas por este medio, Palencia es además padrastro de Andrés Salinas, sobrino de alias Napo, capturado recientemente dentro de otro proceso por extorsión en el que los señalados se habrían hecho pasar por integrantes del Clan del Golfo.

Es importante separar los expedientes: los vínculos familiares no prueban participación conjunta ni permiten trasladar responsabilidades penales de una persona a otra.

Pero en términos periodísticos permiten entender el entorno alrededor de uno de los hombres que ahora aparece en una posición relevante dentro de una investigación nacional por narcotráfico.

Del poder local al expediente de narcotráfico

Palencia tampoco era un desconocido para la administración pública de Maní.

Documentos oficiales lo registran como jefe de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos y posteriormente como secretario de Agricultura y Desarrollo Económico Sostenible. En 2015 incluso fue encargado temporalmente del despacho del alcalde.

Ese recorrido explica por qué su captura tiene una resonancia especial en el municipio, pero no es el centro del caso.

El punto central está en la posición que hoy le atribuye la Fiscalía dentro de la organización.

Una estructura con división de funciones

La investigación describe una organización con funciones distribuidas.

Helver Ramiro Martínez Roa figura como presunto cabecilla y financiador. Pedro Pablo Morales Mendoza aparece como coordinador o enlace con la base operativa. Y Wilson Palencia es ubicado en el nivel de coordinación de producción, transporte y logística, además de la adquisición de insumos químicos y manejo de pagos.

Los demás integrantes estarían vinculados a producción, adecuación de laboratorios, recuperación de sustancias, transporte y labores operativas.

La estructura habría tenido presencia o movimientos en Casanare, Vichada, Meta, Bogotá y Boyacá, y las investigaciones tomaron fuerza después de cuatro procedimientos en los que fueron incautadas más de 1,5 toneladas de cocaína, además de insumos y elementos ocultos.

Los ocho procesados fueron imputados por concierto para delinquir agravado y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes agravado. No aceptaron los cargos y una juez de garantías de Maní ordenó medida de aseguramiento en establecimiento carcelario.

No existe todavía una condena.

Pero el expediente deja a Wilson Palencia en una posición mucho más importante que la que podría sugerir una simple lista de ocho capturados.

La Fiscalía lo coloca en uno de los niveles de coordinación de la organización. Casanare Hoy encontró, además, un pasado que presuntamente ya lo había relacionado con insumos para procesar alcaloides, una finca que habría participado en la logística y un entorno familiar atravesado por otros expedientes criminales.

La pregunta que ahora deberá responder la investigación judicial es hasta dónde llegaba realmente su papel dentro de esa estructura.

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