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CASANARE PRODUCE CADA VEZ MENOS PETRÓLEO Y GAS: EL BANCO DE LA REPÚBLICA ADVIERTE SOBRE EL DECLIVE DE SUS CAMPOS

Ilustración sobre la caída de la producción de petróleo y gas en Casanare, con maquinaria petrolera, un trabajador y paisaje ganadero.

La extracción de petróleo cayó 14,8 % y la de gas natural 18,2 % entre 2023 y 2025. El Banco de la República señala el agotamiento natural de campos petroleros en Casanare, mientras nuevas cifras del DANE muestran que la economía departamental sigue retrocediendo. La situación plantea una pregunta que va más allá de las regalías: ¿qué consecuencias puede tener para una sociedad que creció alrededor del petróleo, pero cuya economía es mucho más amplia que esa industria?

La riqueza petrolera que durante décadas transformó la economía de Casanare está perdiendo fuerza. Los campos continúan produciendo, pero sus volúmenes de extracción disminuyen, y las cifras más recientes muestran que el retroceso no afecta únicamente al petróleo: también se está produciendo menos gas natural.

El Banco de la República puso el problema sobre la mesa en su Boletín Económico Regional de Suroriente, correspondiente al segundo trimestre de 2026. En el documento, publicado el 8 de septiembre, atribuye buena parte de la disminución petrolera regional al agotamiento natural de campos ubicados en Casanare.

La advertencia llega en un momento especialmente delicado. El departamento terminó 2025 con una caída económica del 2,2 % y durante el primer semestre de 2026 volvió a registrar resultados negativos, mientras la economía nacional continuó creciendo.

En la primera entrega de la investigación «La economía de Casanare bajo la lupa», este medio examinó el rezago económico departamental frente al país. Ahora, las estadísticas del sector de hidrocarburos permiten profundizar en uno de los factores que podrían estar contribuyendo a ese deterioro, sin atribuirle automáticamente toda la responsabilidad.

EN DOS AÑOS, CASANARE PERDIÓ 19.100 BARRILES DIARIOS DE PRODUCCIÓN

Las cifras de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, recopiladas en el Balance Petrolero de Campetrol publicado el pasado 19 de octubre, muestran la magnitud del descenso.

En 2023, Casanare produjo un promedio de 128.800 barriles diarios de petróleo. Durante 2024, la cifra bajó a 122.800 barriles y en 2025 descendió hasta 109.700.

La diferencia entre 2023 y 2025 equivale a 19.100 barriles menos cada día, una reducción acumulada del 14,8 %.

Los datos de 2026 tampoco muestran una recuperación. Entre enero y agosto, la producción fiscalizada promedió 104.400 barriles diarios, un nivel inferior al registrado durante los años anteriores.

Aunque esta última cifra corresponde a ocho meses y no a un año completo, confirma que Casanare permanece lejos de los volúmenes que alcanzaba apenas tres años atrás.

Con el gas natural ocurre algo semejante.

En 2023, el departamento produjo 987 millones de pies cúbicos diarios. En 2025, la cifra había disminuido a 807,6 millones, una reducción del 18,2 %.

Entre enero y agosto de 2026, el promedio descendió a 728,8 millones de pies cúbicos diarios.

Se trata de una señal importante para Casanare, uno de los departamentos históricamente vinculados tanto a la producción de petróleo como a la de gas natural.

Los dos hidrocarburos presentan una trayectoria descendente, aunque no necesariamente por las mismas causas ni en todos los campos.

EL BANCO DE LA REPÚBLICA ADVIERTE SOBRE EL AGOTAMIENTO NATURAL

La explicación del Banco de la República merece especial atención porque permite comprender que el retroceso no responde exclusivamente a problemas administrativos, decisiones empresariales o fluctuaciones del mercado.

Una parte del fenómeno tiene origen en las características de los propios yacimientos.

En términos sencillos, los campos petroleros que llevan años en explotación pueden perder presión y capacidad para mantener sus niveles de extracción. Se trata de un proceso conocido como declinación natural de la producción.

Esto no significa que Casanare se haya quedado sin petróleo ni que todos sus pozos estén próximos a cerrarse.

Significa que mantener determinados volúmenes de producción puede requerir nuevas inversiones, intervenciones técnicas y desarrollos que compensen la pérdida de capacidad de los campos existentes.

El Banco también identifica dificultades operativas en campos del Meta, relacionadas, entre otros aspectos, con la contratación de mano de obra local y la disponibilidad de proveedores. Sin embargo, señala que en ese departamento algunos campos, como Rubiales y Akacías, compensaron parcialmente los resultados negativos.

La comparación es importante: aunque Casanare y Meta forman parte de una misma región petrolera, sus dificultades no son idénticas.

En Casanare, el agotamiento natural de los campos aparece expresamente señalado como uno de los principales factores del descenso.

NO TODOS LOS MUNICIPIOS PETROLEROS ESTÁN EN LA MISMA SITUACIÓN

El declive tampoco afecta por igual a todo el departamento.

Las estadísticas de Campetrol muestran que Villanueva pasó de producir aproximadamente 45.400 barriles diarios de petróleo en 2023 a 31.400 en 2025. Es una disminución cercana al 31 %.

Yopal también registró un descenso, de 20.500 a 18.200 barriles diarios durante el mismo periodo.

En cambio, Orocué presentó un comportamiento diferente: pasó de 11.500 a 14.000 barriles diarios, un aumento aproximado del 22 %.

Estas diferencias muestran que el problema no puede explicarse como una caída uniforme de toda la industria petrolera casanareña.

Existen campos cuya producción disminuye considerablemente, mientras otros mantienen o incrementan sus volúmenes.

Comprender esas diferencias es indispensable para evaluar tanto las perspectivas de la industria como las consecuencias económicas en cada municipio.

LA CAÍDA PETROLERA COINCIDE CON EL RETROCESO DE LA ECONOMÍA DE CASANARE

Las cifras del DANE permiten conectar la disminución de los hidrocarburos con el comportamiento general de la economía departamental.

En 2025, la explotación de minas y canteras —categoría que incluye petróleo, gas y otras actividades extractivas— registró una reducción real del 9,4 % en Casanare.

Ese mismo año, la economía del departamento se contrajo 2,2 %, mientras Colombia creció 2,6 % y Meta avanzó aproximadamente 2,5 %.

La diferencia es significativa. Aunque la actividad petrolera tiene una importancia considerable en ambos departamentos, sus resultados económicos no fueron iguales.

El deterioro continuó en 2026.

Según el Indicador Trimestral de Actividad Económica Departamental, publicado por el DANE el 29 de octubre, Casanare registró una caída del 0,7 % durante el segundo trimestre, mientras Colombia creció 3,6 %.

Al considerar todo el primer semestre, el departamento acumuló una contracción del 1,3 %, frente al crecimiento nacional del 2,9 %.

Los datos muestran que Casanare continúa perdiendo terreno frente al comportamiento del país.

Pero hay una precisión necesaria: aunque el descenso de la extracción de hidrocarburos coincide con ese deterioro, las estadísticas examinadas no permiten afirmar que el petróleo explique por sí solo toda la contracción departamental.

Para comprenderla también debemos observar qué está ocurriendo con las demás actividades económicas.

LAS REGALÍAS SON IMPORTANTES, PERO NO CUENTAN TODA LA HISTORIA

Cuando se habla de una disminución de la producción petrolera, una de las primeras preocupaciones suele ser el futuro de las regalías.

Estos recursos son fundamentales para financiar proyectos de inversión pública, pero su comportamiento no depende exclusivamente de la cantidad de barriles extraídos.

El precio internacional del petróleo, las condiciones de liquidación y otras variables también influyen en los resultados.

Un ejemplo aparece en las cifras más recientes de Campetrol.

Durante el primer semestre de 2025, Casanare registró aproximadamente 843.000 millones de pesos en regalías liquidadas. En el mismo periodo de 2026, la cifra llegó a 844.000 millones.

Es decir, prácticamente se mantuvieron estables, pese a que la producción petrolera continuó disminuyendo.

Este resultado demuestra que la caída en los volúmenes de extracción no necesariamente produce una disminución equivalente e inmediata de las regalías.

También es necesario aclarar que las regalías liquidadas no corresponden automáticamente al dinero que una gobernación o alcaldía tiene disponible para gastar. Su distribución y ejecución obedecen a las reglas del Sistema General de Regalías.

Pero existe otra dimensión económica que suele recibir menos atención.

Las compañías petroleras requieren trabajadores, transporte, maquinaria, alimentación, alojamiento, mantenimiento, suministros y diferentes servicios para operar.

Parte de esas actividades puede generar oportunidades para empresas y trabajadores del departamento. Sin embargo, no conocemos con precisión qué proporción de ese movimiento económico permanece en Casanare y cuánto corresponde a proveedores o trabajadores de otras regiones.

Por eso una disminución petrolera puede tener consecuencias distintas sobre las finanzas públicas, la contratación, el empleo y el consumo.

No basta con saber cuánto petróleo sale del subsuelo. También importa determinar qué parte de la riqueza producida circula realmente entre los casanareños.

CASANARE TIENE OTRAS ACTIVIDADES ECONÓMICAS, PERO ¿PUEDEN COMPENSAR EL DECLIVE?

Los archivos de las cuentas departamentales del DANE, correspondientes a 2025, permiten establecer otra realidad importante: Casanare no es exclusivamente una economía petrolera.

La explotación de minas y canteras representó el 33,1 % del valor agregado departamental.

Mientras tanto, el conjunto de comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida alcanzó una participación del 20,7 %, y las actividades agropecuarias llegaron al 20,6 %.

Sumados, estos dos últimos grandes sectores representaron el 41,3 % de la producción económica departamental, una proporción superior a la de minas y canteras.

El cambio resulta aún más interesante al observar la evolución histórica.

En 2015, la minería concentraba el 49,4 % del valor agregado de Casanare. Diez años después, su participación había disminuido considerablemente.

UNA MENOR PARTICIPACIÓN PETROLERA NO SIGNIFICA MENOR DEPENDENCIA

Sin embargo, estas cifras deben interpretarse con cuidado.

Las participaciones económicas dependen de los valores producidos y de sus precios. Por tanto, una menor participación de la minería no demuestra automáticamente que las demás actividades hayan conseguido independizarse de la industria petrolera.

Tampoco significa que todas las actividades no extractivas estén creciendo.

Durante 2025, las actividades agropecuarias registraron un crecimiento real del 2,8 % y el conjunto de comercio, transporte, alojamiento y restaurantes aumentó alrededor del 0,9 %.

En contraste, la construcción cayó 5,8 %.

Estos resultados muestran que existen actividades que siguen generando crecimiento mientras la extracción pierde fuerza. Pero también evidencian que ese dinamismo todavía no ha sido suficiente para compensar el retroceso de la economía departamental.

Y queda pendiente una pregunta esencial: ¿cuánto de ese comercio, transporte y servicios depende indirectamente de los ingresos que genera la industria petrolera?

No es correcto suponer que todo funciona gracias al petróleo. Pero tampoco sería riguroso afirmar que esos sectores se desarrollan completamente separados de él.

La economía de Casanare es mucho más amplia que la extracción de hidrocarburos y, precisamente por eso, sus relaciones y vulnerabilidades merecen estudiarse con mayor profundidad.

DESPUÉS DE DÉCADAS DE RIQUEZA PETROLERA, ¿QUÉ VIENE PARA CASANARE?

La advertencia del Banco de la República y las estadísticas de Campetrol plantean una discusión que trasciende el debate sobre aumentar o disminuir la explotación de hidrocarburos.

Casanare conserva una industria petrolera y gasífera importante, pero algunos de sus campos están perdiendo capacidad productiva.

Al mismo tiempo, el departamento cuenta con actividades agropecuarias, comerciales y de servicios que representan una parte considerable de su economía.

La pregunta es si durante las últimas décadas esas actividades han conseguido fortalecerse lo suficiente para sostener el crecimiento económico cuando los principales campos petroleros disminuyen su producción.

¿QUÉ HA QUEDADO EN CASANARE DE DÉCADAS DE RIQUEZA PETROLERA?

Y existe un interrogante adicional para las autoridades departamentales y municipales: ¿qué resultados concretos han dejado las inversiones financiadas con recursos provenientes de la riqueza petrolera?

Las regalías han permitido ejecutar obras y proyectos públicos, pero para evaluar su contribución al desarrollo económico también sería necesario examinar cuáles fortalecieron capacidades productivas, mejoraron servicios esenciales o generaron condiciones de crecimiento sostenido.

Una economía no se diversifica simplemente porque disminuya la participación del petróleo en sus cifras. Se diversifica cuando otras actividades desarrollan capacidad para producir, generar ingresos y sostener empleos en el tiempo.

Tampoco puede suponerse que aumentar la extracción resolverá automáticamente los problemas económicos de la población.

La industria petrolera seguirá formando parte de la discusión sobre el futuro de Casanare. Lo que resulta cada vez más difícil es ignorar la necesidad de comprender qué ocurre con la sociedad y con las actividades económicas que existen más allá de ella.

La primera entrega de esta investigación mostró que el departamento lleva más de una década rezagado frente a la trayectoria económica nacional.

Esta segunda entrega encuentra que la producción petrolera y gasífera continúa perdiendo fuerza y que otras actividades económicas, aunque importantes, todavía no han logrado impedir el retroceso del conjunto de la economía.

Después de décadas de explotación petrolera, la pregunta que queda sobre la mesa es inevitable:

¿QUÉ TAN PREPARADO ESTÁ CASANARE PARA SOSTENER SU ECONOMÍA CUANDO LOS CAMPOS QUE DURANTE AÑOS GENERARON GRAN PARTE DE SU RIQUEZA PRODUCEN CADA VEZ MENOS?

La respuesta no debería limitarse a cuántos barriles quedan por extraer, sino a qué capacidades económicas, oportunidades de trabajo y condiciones de desarrollo ha conseguido construir el departamento.

Segunda entrega de la investigación especial «La economía de Casanare bajo la lupa».

Casanare Hoy — Por César Colmenares.

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