Un contrato ganadero que podría estar premiando experiencia que no es necesariamente ganadera
Un proyecto para fortalecer la ganadería bovina doble propósito aparece calificando experiencia en “unidades productivas”, un concepto tan amplio que no necesariamente implica especialización en bovinos.
Esa sola palabra podría marcar la diferencia en una licitación pública por $6.336.980.525.
Mañana vence el plazo para que la Alcaldía responda las observaciones radicadas ante el proceso LPMT-SDE-002-2026. Entre ellas, una que va al corazón del criterio de calidad.
Cuando el objeto es bovino, pero el puntaje es genérico
El documento técnico del proyecto es claro: monitoreo gestacional, manejo reproductivo del toro, planes nutricionales estratégicos, asistencia técnica predial especializada en ganadería bovina doble propósito.
No es un proyecto agrícola general. No es un programa de emprendimiento rural amplio. Es ganadería bovina.
Sin embargo, el factor de calidad otorga puntaje adicional a quien acredite experiencia en “fortalecimiento pecuario y/o ganadero a través de unidades productivas”.
Ahí está el punto crítico.
“Unidad productiva” es un concepto amplio en la administración pública. Puede abarcar múltiples esquemas productivos. Pero no necesariamente garantiza experiencia técnica específica en bovinos.
Entonces la pregunta es directa: ¿puede un proponente sumar puntos por experiencia en unidades productivas sin que esa experiencia esté estrictamente ligada a ganadería bovina doble propósito?
Si el objeto del contrato es altamente especializado, el criterio que otorga calidad también debería serlo.
En contratación pública, las palabras no son decorativas. Definen quién compite y quién queda por fuera.
7.000 salarios mínimos y un requisito que ya genera reparos
El pliego además exige acreditar experiencia en máximo dos contratos que sumen al menos 7.000 SMMLV, condición que también ha sido objeto de observaciones formales.
Cuando los requisitos económicos son altos y el criterio técnico es amplio, el equilibrio del proceso merece revisión.


Un detalle que tampoco pasa desapercibido
El proyecto habla de intervención en predios rurales. El pliego fija como lugar de ejecución el “área urbana” de Tauramena.
En un contrato de esta magnitud, no existen detalles menores.
Advertencia temprana
No hay decisión disciplinaria ni pronunciamiento de fondo. Pero sí existen denuncias ante la Procuraduría y observaciones técnicas que la administración deberá responder.
En contratación pública, la transparencia no se mide cuando el contrato ya está adjudicado. Se mide cuando todavía puede corregirse.
Son más de seis mil millones de pesos en recursos públicos.
Quien advierte a tiempo no acusa: previene.
Casanare Hoy continuará vigilando este proceso.
