El presidente Abelardo de la Espriella arranca su mandato con saldo favorable, pero la primera encuesta post-elecciones confirma que la frontera política del país sigue intacta. Lo aprueba el 95% de sus votantes y lo rechaza el 90% de la oposición. El peor escenario para el mandatario está en la Amazonía y Orinoquía, donde el rechazo escala al 65.1%.
La primera encuesta de aprobación de Abelardo de la Espriella deja dos realidades simultáneas en Colombia. Por un lado, un arranque positivo: 51.8% aprueba su desempeño frente a un 43.2% que lo desaprueba. Por el otro, una radiografía de trincheras ideológicas que la campaña electoral no logró disolver.
El estudio Latam Pulse de AtlasIntel y Bloomberg, correspondiente a agosto de 2026, revela que la evaluación del Gobierno es incluso superior a la del presidente: el 52.8% califica la gestión como buena o excelente.
Sin embargo, la gran pregunta para la Casa de Nariño ya no es quién ganó las elecciones. El verdadero reto es si el Gobierno logrará construir una legitimidad nacional que trascienda a su propio electorado.
Ficha técnica del estudio
- Muestra: 1,904 encuestados adultos en Colombia.
- Margen de error: ±2 puntos porcentuales.
- Nivel de confianza: 95%.
- Periodo de recolección: Del 30 de agosto al 3 de septiembre de 2026.
- Metodología: Reclutamiento Digital Aleatorio (Atlas RDR).
Terminaron las elecciones, pero no la división
El dato más complejo para la gobernabilidad aparece al desagregar los resultados según el comportamiento electoral anterior:
- Votantes de De la Espriella: El 95% aprueba su gestión y solo el 1.9% lo desaprueba.
- Votantes de Iván Cepeda: El 90% lo desaprueba y apenas un 3.3% lo respalda.
Constitucionalmente, De la Espriella es el presidente de todos los colombianos desde el 7 de agosto. No obstante, el discurso oficial y el de su entorno mantienen la retórica de la confrontación. El país continúa evaluando al jefe de Estado desde la misma orilla en la que depositó su voto.
Amazonía y Orinoquía: El foco rojo para el Gobierno
Para Casanare y las regiones del oriente colombiano, la encuesta enciende una alarma política de primer orden.
En la Amazonía y Orinoquía, el 65.1% de los ciudadanos desaprueba al presidente, registrando el peor balance regional de todo el país. En contraste, el mandatario respira tranquilo en la región Central (56%) y el Caribe (53.6%).
Este desplome regional en el oriente merece un seguimiento estricto. Es precisamente en estos territorios donde las políticas de seguridad, hidrocarburos, infraestructura y medio ambiente generan los impactos más sensibles para las comunidades.
Las brechas demográficas del nuevo mandato
El análisis de AtlasIntel y Bloomberg evidencia que el respaldo presidencial está fragmentado por edad e ingresos:
- Fractura juvenil: En el segmento de 18 a 24 años, la desaprobación llega al 65.2%. La balanza solo se invierte en los mayores de 60 años, donde la aprobación sube al 58.4%.
- Brecha económica: Entre las familias con ingresos menores a $750.000, De la Espriella pierde la mayoría (45.9% de desaprobación). Por el contrario, en los hogares con ingresos superiores a los $4 millones, su apoyo se dispara al 63.7%.
Un cheque en blanco sostenido por la expectativa
El dato más valioso para el Ejecutivo es que los colombianos miran el futuro inmediato con un optimismo que desafía la reality presente:
- El presente: El 51% califica como mala la economía actual y el 55% critica la situación del mercado laboral.
- El futuro (a 6 meses): El 50% confía en que la economía va a mejorar y el 52% espera un repunte en el empleo.
El presidente dispone de un crédito de confianza inicial basado en la esperanza de cambio. Sin embargo, la ciudadanía ya tiene claras sus prioridades urgentes: la corrupción (50.5%), la inseguridad (48.7%) y la crisis en el sistema de salud (40.9%) encabezan las preocupaciones nacionales.
Ganar las elecciones fue solo la primera mayoría. Ahora, Abelardo de la Espriella enfrenta la batalla más difícil: demostrar que puede gobernar una Colombia que sigue pensando como dos países enfrentados.
