¿Cómo desaparecieron cerca de 500 vehículos bajo custodia oficial?
*Investigación: César Colmenares – Casanare Hoy
Todo empezó con una llamada que no debía existir.
Un ciudadano de Aguazul recibió una llamada desde Cúcuta. Un hombre le habló con naturalidad: quería adelantar el traspaso de una motocicleta. No había presión ni amenaza… salvo un detalle: esa moto no estaba en venta.
Las autoridades habían retenido ese vehículo por una infracción de tránsito y, según el sistema, debía permanecer bajo custodia del Estado.
La conversación reveló algo que el propietario no sabía: su motocicleta ya había salido del circuito institucional. El hombre en Cúcuta no la ofrecía. Ya la había comprado, a través de Facebook Marketplace, e intentaba formalizar un traspaso que nunca fue autorizado.
Lo que parecía un caso aislado empezó a desarmar una historia mayor.


Del caso individual a un faltante masivo
El propietario acudió a las autoridades para entender qué había pasado. La respuesta no resolvió el problema. Lo amplificó.
Cuando la Dirección de Tránsito revisó el caso, encontró un faltante masivo de vehículos que debían estar bajo custodia en Aguazul. La verificación en terreno, liderada por el entonces encargado Franco Arnoldo Espitia Cely, evidenció que los automotores no estaban donde debían.
El cruce de información mostró la dimensión: no era una motocicleta. Eran cerca de 500 vehículos. Aproximadamente el 90 % son motos; el resto, carros de distintos tipos.
El dato cambia todo. Algunos vehículos están vinculados a la Fiscalía, lo que implica relación con accidentes de tránsito con víctimas o procesos penales en curso.
Mover ese volumen no es invisible. Requiere logística, transporte y coordinación. Debería dejar rastro.

El patio en Aguazul y una versión que no se sostuvo
Los registros ubicaban los vehículos en el Parqueadero Interlagos, carrera 4 No. 7-11 de Aguazul. Cuando las autoridades verificaron el lugar, muchos ya no estaban.
El operador aseguró que los trasladó a Bogotá. Si esa operación fuera legal, debería tener actos administrativos, permisos y trazabilidad.
Pero la versión no resistió verificación.
El encargado de Tránsito se desplazó hasta la dirección reportada: Terriequipos S.A.S., carrera 107 No. 16i-54, barrio Fontibón, Bogotá. Allí no encontró patio en funcionamiento ni evidencia de los vehículos.
En ese punto, el caso dejó de ser administrativo. Los vehículos no estaban ni en el origen ni en el destino.
Desaparecieron del sistema verificable.


Vehículos que reaparecen por fuera del sistema
Mientras la cadena institucional no lograba explicar el faltante, el caso inicial aportó una pista.
La motocicleta no solo salió del patio. Alguien la vendió.
Un ciudadano en Cúcuta la compró a través de Facebook Marketplace y luego intentó formalizar el traspaso. En ese proceso aparecieron inconsistencias en la tarjeta de propiedad, especialmente en las firmas, lo que sugiere alteración documental.
Ese hecho no prueba una red estructurada. Pero abre una línea inevitable: al menos un vehículo desaparecido ya circula en el mercado con documentos que no coinciden con los registros oficiales.




Sin notificación, sin procedimiento, sin respaldo legal
El propietario nunca recibió notificación de ningún proceso para disponer de su vehículo. No firmó documentos, no autorizó venta, no fue informado de baja ni de remate.
La norma exige procedimientos claros, incluso por edictos cuando no se ubica al propietario. En este caso, ese paso no aparece.
Si alguien retiró, trasladó o dispuso los vehículos, no hay evidencia pública de que se haya cumplido el procedimiento.
Movimientos que dejaron más preguntas que respuestas
En Aguazul, versiones coinciden: salieron camiones cargados con motocicletas desde el patio.
Esos movimientos deberían estar documentados: fechas, órdenes, responsables, destino. Hoy no existe una reconstrucción oficial de esa ruta.
A esto se suma otro elemento: el operador del parqueadero renovó una póliza de responsabilidad civil contractual para otra locación dentro del mismo municipio. No prueba nada por sí sola, pero sugiere ajustes en la operación que no han sido explicados.
Una denuncia que abre, pero no cierra el caso
La Dirección de Tránsito denunció penalmente ante la Fiscalía por posibles delitos como fraude a resolución administrativa y abuso de confianza.
La acción apunta al operador del patio, al no existir autorizaciones ni soportes para el traslado.
Pero la magnitud del caso introduce una tensión evidente: la salida de cerca de 500 vehículos bajo custodia difícilmente ocurre sin fallas en varios niveles del sistema.


Un problema que no terminó con la desaparición
El impacto no se limita al faltante.
Muchos vehículos siguen registrados a nombre de sus propietarios, quienes podrían enfrentar consecuencias legales si esos bienes se usan en actividades ilícitas.
La desaparición no cerró el problema. Lo trasladó.
La pregunta que nadie ha respondido
Lo ocurrido en Aguazul no encaja como error menor.
Son cerca de 500 vehículos —entre motos y carros— bajo custodia de la Gobernación de Casanare que no están en los patios, no aparecen en el destino reportado y, al menos en un caso, ya circulan en el mercado con documentación cuestionada.
La pregunta no es solo dónde están.
Es cómo salieron, quién permitió que salieran y cuántos están hoy por fuera del sistema sin que nadie lo haya detectado.
Mover cientos de vehículos no es un descuido.
Es un hecho que debía dejar rastro.
Y ese rastro, hasta ahora, no aparece.
