Casanare Hoy
Actualidad Economía

CASANARE NO LEVANTA CABEZA: EL DANE LO DEJA AL FINAL DE LA TABLA Y REVELA UN REZAGO DE ONCE AÑOS

Portada de Casanare Hoy que compara la caída económica de Casanare del 1,3 % con el crecimiento de Colombia del 2,9 % durante el primer semestre de 2026.

Mientras Colombia creció 2,9 % durante el primer semestre de 2026, la actividad económica de Casanare cayó 1,3 %. El departamento registró el peor resultado entre los territorios medidos individualmente por el DANE. Pero una revisión de las cifras históricas descubre algo todavía más preocupante: nuestra economía no ha conseguido recuperar los niveles de actividad que tenía hace más de una década.

Casanare tiene un problema económico que ya no cabe en la explicación de un trimestre desfavorable. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) confirmó este jueves 29 de octubre que, mientras la economía colombiana continúa creciendo, nuestro departamento sigue retrocediendo.

Las cifras del Indicador Trimestral de Actividad Económica Departamental (ITAED) revelan que, entre enero y junio de 2026, Casanare registró una contracción del 1,3 %, frente al crecimiento nacional del 2,9 %. No fue un resultado aislado: durante 2025, la actividad económica departamental ya había disminuido 2,3 %.

El segundo trimestre de este año tampoco trajo la recuperación esperada. Entre abril y junio, Casanare registró una caída del 0,7 %, mientras Colombia creció 3,6 %. En el conjunto de territorios que el DANE analiza individualmente, nuestro departamento presentó el peor desempeño.

La comparación tiene un límite importante: el DANE presenta por separado a 12 departamentos y Bogotá, mientras agrupa los demás bajo la categoría «Resto». Por tanto, Casanare fue el último entre los territorios medidos individualmente, no necesariamente entre los 32 departamentos del país.

Cesar encabezó el crecimiento trimestral con 6,8 % y La Guajira le siguió con 6,7 %. Incluso Meta, que también cayó, registró un retroceso menor: −0,2 %. Casanare quedó en −0,7 %.

Son resultados que ponen al departamento en una posición incómoda frente a otras regiones. Pero la verdadera dimensión del problema aparece cuando dejamos de observar únicamente el último trimestre y examinamos lo que ha ocurrido durante varios años.

UNA CAÍDA QUE SE MODERA, PERO NO TERMINA

El balance de 2025 ya había encendido las alarmas. Casanare cerró ese año con una disminución del 2,3 % en su actividad económica, mientras el conjunto del país registró crecimiento.

El deterioro continuó durante los primeros meses de 2026. En el primer trimestre, la caída departamental fue del 2,0 %, y el balance acumulado de enero a junio terminó en −1,3 %.

Existe, sin embargo, una diferencia que debemos reconocer: en el primer semestre de 2025, la contracción había sido del 3,6 %. Esto significa que el retroceso de 2026 es menos pronunciado, aunque la actividad económica continúa disminuyendo.

La disminución fue menos intensa en el segundo trimestre: pasó de −2,0 % entre enero y marzo a −0,7 % entre abril y junio. Pero conviene no confundir una caída más lenta con una recuperación: los dos resultados siguen siendo negativos.

Durante ese mismo semestre, la actividad económica nacional creció 2,9 %. La diferencia con Casanare fue de 4,2 puntos porcentuales, una distancia demasiado grande para despacharla como una oscilación sin importancia.

Tampoco significa que todas las actividades económicas de Casanare estén en crisis ni que cada empresa haya disminuido sus ingresos. El ITAED es un indicador agregado: muestra el comportamiento general de la producción, pero no permite determinar por sí solo qué está ocurriendo con cada sector, cada municipio o cada establecimiento comercial.

Lo que sí confirma es una dificultad persistente para recuperar el dinamismo económico departamental.

EL DATO MÁS PREOCUPANTE: ONCE AÑOS DE DISTANCIA CON COLOMBIA

Para comprender la magnitud del problema, Casanare Hoy examinó las series históricas del anexo estadístico que acompaña el boletín del DANE.

Encontramos un contraste que merece atención: durante el segundo trimestre de 2015, el índice de actividad económica de Casanare se ubicaba en 98,75 puntos. En el mismo trimestre de 2026, ese indicador había descendido hasta 85,02 puntos.

En Colombia ocurrió lo contrario. El índice nacional pasó de 97,83 puntos en el segundo trimestre de 2015 a 126,95 puntos en el segundo trimestre de 2026.

Calculado sobre esos índices, el contraste entre los segundos trimestres de 2015 y 2026 es contundente: Casanare registra una disminución de aproximadamente 13,9 %, mientras Colombia muestra un aumento cercano al 29,8 %. No son estimaciones de ingresos familiares, sino variaciones del indicador de actividad económica.

La comparación con 2019 refuerza la preocupación. En el segundo trimestre de aquel año el índice de Casanare era 101,1; hoy está en 85,0. El nacional, en cambio, pasó de 107,3 a 127,0 en el mismo intervalo.

Esto significa que, incluso después de superar los años más difíciles de la pandemia, Casanare no ha conseguido recuperar el nivel de actividad que registraba antes de 2020, al comparar los mismos trimestres.

El contraste revela dos trayectorias económicas diferentes. Mientras el indicador nacional recuperó sus niveles anteriores y continuó avanzando, el de Casanare permanece rezagado.

Una precisión es indispensable: el índice utiliza 2015 como año de referencia y permite comparar la evolución de cada economía a través del tiempo. No significa que Casanare produzca solamente el 85 % de lo que produce Colombia ni permite comparar directamente el tamaño de ambas economías.

Lo que demuestra es otra cosa: el departamento no ha acompañado el crecimiento que experimentó el conjunto del país durante este período.

Y como los resultados históricos incluyen años de distintas administraciones nacionales y departamentales, sería equivocado atribuir toda esta trayectoria a un solo gobierno.

El problema es más antiguo. Precisamente por eso exige explicaciones de mayor profundidad.

EL PETRÓLEO: UNA ADVERTENCIA QUE NO DEBERÍA IGNORARSE

Las estadísticas del DANE muestran el retroceso, pero no permiten identificar por sí solas qué proporción corresponde al petróleo, la agricultura, el comercio, la construcción o los demás sectores económicos.

Sin embargo, existe un antecedente relevante.

El Banco de la República, en su Boletín Económico Regional de Suroriente correspondiente al segundo trimestre de 2026, publicado el pasado 8 de septiembre, advirtió que la producción petrolera regional continuaba disminuyendo, principalmente por el agotamiento natural de campos en Casanare y por dificultades operativas en Meta.

La advertencia adquiere especial importancia en un departamento cuya historia económica reciente está estrechamente vinculada a la extracción de hidrocarburos.

No podemos afirmar que toda la caída registrada por el DANE sea consecuencia del comportamiento petrolero. Para establecer esa relación se necesitarían datos sectoriales específicos y un análisis de sus contribuciones al valor agregado departamental.

Pero tampoco sería responsable ignorar la coincidencia entre el deterioro de la actividad económica y las dificultades de producción identificadas por el Banco de la República.

La pregunta que surge es inevitable: ¿hasta qué punto está afectando a Casanare la pérdida de dinamismo de sus campos petroleros?

Y, más importante todavía, ¿qué actividades económicas están creciendo lo suficiente para compensar esas dificultades?

¿QUÉ SIGNIFICA TODO ESTO PARA LOS CASANAREÑOS?

Las estadísticas económicas pueden parecer lejanas de la vida cotidiana. Sin embargo, el comportamiento de la producción está relacionado con las oportunidades de inversión, la contratación de bienes y servicios, el movimiento empresarial y la capacidad de generar empleo.

Eso no significa que una caída del 1,3 % se traduzca automáticamente en una disminución equivalente del empleo o de los ingresos de las familias. Esos efectos deben comprobarse con indicadores adicionales.

Pero sí significa que existe una señal que las autoridades y el sector empresarial no deberían pasar por alto.

Casanare necesita saber cuáles actividades están sosteniendo su economía, cuáles están perdiendo dinamismo y qué resultados han tenido las inversiones y políticas destinadas a fortalecer sectores distintos de los hidrocarburos.

Se trata de una discusión que compromete a la Gobernación, las alcaldías, los gremios, las empresas y las instituciones nacionales. No basta con presentar anuncios de proyectos o enumerar inversiones: también es necesario examinar sus resultados económicos y sociales.

El dato del DANE debería abrir un debate público con preguntas concretas: ¿por qué Casanare no ha recuperado sus niveles de actividad de hace más de una década? ¿Qué está frenando su crecimiento? ¿Qué sectores pueden impulsar una recuperación duradera? ¿Y qué estrategias tienen las instituciones para enfrentar esta situación?

El mayor riesgo no es que un indicador económico registre una caída. Es que el retroceso se prolongue y termine convirtiéndose en una situación que el departamento acepte como normal.

Casanare dispone de recursos naturales, tierras productivas y una ubicación estratégica, pero esas condiciones no garantizan por sí solas el crecimiento.

El DANE acaba de poner las cifras sobre la mesa. Ahora corresponde investigar las razones de fondo y exigir respuestas.

Esta es la primera entrega del especial «La economía de Casanare bajo la lupa». En la siguiente examinaremos la advertencia del Banco de la República sobre el comportamiento de la producción petrolera y sus posibles consecuencias para el departamento.

Related posts

Invías y gobernación de Boyacá inyectaron $33.663 millones para la vía Labranzagrande – Yopal

CasanareHoy

Levantan paro arrocero en Tolima y Huila pero sigue en Casanare

CasanareHoy

Pondrán fin al parqueo de buses intermunicipales frente al Gaula

CasanareHoy

Dejar un comentario