En zona rural de Sabanalarga fue ubicado un complejo clandestino con capacidad para producir hasta 1,5 toneladas mensuales de clorhidrato de cocaína. En el lugar fueron hallados más de 520 kilos de droga e insumos químicos. Las autoridades atribuyen la estructura a la subestructura Gonzalo Oquendo Urrego del Clan del Golfo.
Un laboratorio industrial en plena zona rural
En la vereda San Joaquín, municipio de Sabanalarga, tropas de la Décima Sexta Brigada del Ejército, en coordinación con la Dirección de Antinarcóticos de la Policía, intervinieron un laboratorio para el procesamiento de clorhidrato de cocaína que operaba bajo estructura modular.
No se trataba de una cocina improvisada. El complejo estaba conformado por nueve estructuras y contaba con capacidad de producción estimada en hasta 1,5 toneladas mensuales, según labores de inteligencia.
En el lugar hallaron 520 kilogramos de clorhidrato de cocaína, además de grandes cantidades de insumos químicos y combustibles:
- 1.956 galones de ACPM
- 2.522 galones de gasolina
- 80 galones de ácido clorhídrico
- 92 galones de ácido sulfúrico
- 500 kilogramos de permanganato de potasio
- 1.321 galones de acetato de N-propilo
- 150 kilogramos de soda cáustica
Con este material se proyectaba la producción de más droga lista para su distribución.




Golpe financiero al Clan del Golfo
De acuerdo con información oficial, el laboratorio estaría al servicio del grupo armado organizado Clan del Golfo, específicamente de la subestructura Gonzalo Oquendo Urrego.
La afectación económica se estima en cerca de 3.722 millones de pesos y habría evitado la circulación de más de 1.300.000 dosis en mercados ilegales.
Casanare, corredor silencioso del narcotráfico
Aunque tradicionalmente el foco mediático del narcotráfico ha estado en otras regiones del país, Casanare se ha convertido en un corredor estratégico por su ubicación geográfica, conectividad vial y cercanía con zonas de producción en departamentos vecinos.
En los últimos años, las autoridades han advertido sobre intentos de expansión de estructuras criminales que buscan consolidar rutas hacia el centro del país y corredores internacionales.
Este hallazgo confirma que el departamento no es ajeno a las economías ilícitas y que la disputa territorial por el control de rutas sigue vigente.
