Con la Resolución 327 del 21 de septiembre de 2025, el presidente de la República Gustavo Petro designó como gestores de paz a un grupo de exjefes paramilitares. Entre ellos están Héctor José Buitrago Rodríguez (“Tripas” o “El Patrón”) y Héctor Germán Buitrago Parada (“Martín Llanos”).


Estas designaciones generan especial atención en Casanare, pues los Autodefensas Campesinas de Casanare (ACC), la estructura a la que pertenecen, no fueron desmovilizadas con los procesos de Justicia y Paz ni han sido aceptadas por la Jurisdicción Especial para la Paz JEP.
¿Quiénes son “los Buitrago” y por qué Casanare siente el efecto?
- Los ACC surgieron a finales de los años 70 bajo liderazgo de Héctor José Buitrago Rodríguez. A partir de los años 90 y 2000, su poder se consolidó con “Martín Llanos” al frente.
- Entre sus antecedentes hay hechos documentados como masacres, desplazamientos forzados, presencia territorial y alianzas ilegales con distintos actores armados y políticos.
- A diferencia de las AUC, los ACC rechazaron participar en los procesos de desmovilización o de Justicia y Paz. Nunca se acogieron oficialmente ni se les reconoció esa condición.
Lo que dice el Gobierno y las dudas que genera
El Ministerio del Interior, Armando Bendetti, explicó que la resolución busca que estos exlíderes participen como gestores de paz para contribuir a la reconstrucción del tejido social, apoyar labores de pedagogía, participar en escenarios de reconciliación y acompañar estrategias de acercamiento con actores armados ilegales.
El documento aclara que este reconocimiento no modifica su situación jurídica, ni cambia las medidas de aseguramiento vigentes, ni implica beneficios judiciales. La designación se extenderá hasta el 6 de agosto de 2026 y solo podrán acompañar instancias de diálogo si el Presidente lo solicita expresamente.
¿Por qué esta designación inquieta en Casanare?
- Territorialidad histórica y memoria: Estos jefes tienen raíces profundas en Casanare. Muchos ciudadanos aún recuerdan los daños de los ACC (despojo de tierras, violencia, desapariciones). La designación revive preguntas sobre impunidad y memoria.
- Falta de aceptación de la ACC en procesos legales especiales: Aunque algunos exparamilitares de las AUC fueron acogidos por procesos de desmovilización, los ACC nunca han sido reconocidos como participantes de esos mecanismos. Esto implica que muchos de sus delitos podrían quedar sin verdad judicial ni reparación institucional plena.
- Potenciales riesgos institucionales: Que estos líderes actúen como gestores de paz establece un puente estatal con actores con historial serio de violencia. Sin mecanismos de verificación rigurosa y participación de víctimas, podría verse como una legitimación simbólica sin transformaciones reales.
🧭 Una reflexión desde las víctimas
Parte de las víctimas de Casanare y de departamentos vecinos han reclamado históricamente que se abran las puertas del diálogo con los antiguos jefes de las ACC. Su esperanza es que estos espacios permitan avanzar en verdad, justicia y reparación, y que la voz de quienes sufrieron directamente el conflicto sea escuchada en la construcción de paz.
