La Mesa Directiva anuló el proceso completo para elegir Contralor Departamental, basándose en fallas procedimentales que fueron cometidas por la propia corporación y en una filtración de resultados que no alteró la calificación de la prueba. Aspirantes con puntajes altos quedaron en el limbo, mientras mayorías y minorías se enfrentan por el control de una entidad clave para la política local.
Yopal, noviembre de 2025 – Redacción Casanare Hoy, Política
La elección del próximo Contralor Departamental de Casanare volvió a cero.
La Mesa Directiva de la Asamblea revocó todo el concurso público —desde el aviso inicial hasta los resultados preliminares— y ordenó iniciar una nueva convocatoria en cinco días.
Pero la decisión tiene un matiz que no puede pasarse por alto:
todos los errores que ahora justifican tumbar el proceso fueron cometidos por la propia Asamblea, y no por los aspirantes ni por la universidad que aplicó la prueba.
Y, aun más delicado:
la filtración de los resultados no cambió los puntajes, no modificó posiciones y no generó ventaja procesal.
Sin embargo, se utilizó como una de las bases centrales para borrar todo y volver a empezar.
Los errores usados como argumento: todos salieron de la misma Asamblea
La Mesa Directiva reconoce:
- errores en el aviso inicial,
- errores en la forma de publicar modificaciones,
- errores en el manejo del cronograma,
- errores en el registro de inscritos,
- y fallas en la forma en que se aplicó la reserva de las etapas.
Es decir, la corporación señala irregularidades, pero no le atribuye responsabilidad a nadie más que a sí misma.
Pese a eso, decide que la consecuencia debe ser la revocatoria total del concurso, afectando a los participantes que sí cumplieron todas las reglas.
Jurídicamente es posible revocar un acto preparatorio, sí,
pero el Consejo de Estado exige proporcionalidad.
Aquí, la Asamblea no explica por qué no corrigió solo lo necesario y eligió, en cambio, borrar el proceso completo.
La filtración: real, pero sin efecto sobre los resultados
La Mesa Directiva sostiene que la publicación anticipada de los resultados preliminares vulneró la reserva del proceso.
Pero en su propia resolución admite:
- la prueba ya había sido aplicada,
- ya había sido calificada,
- la universidad confirmó la validez técnica de los puntajes,
- y no existe evidencia de manipulación o alteración.
Es decir, la filtración no cambió nada.
Solo expuso resultados que, de cualquier forma, debían hacerse públicos en cuestión de horas.
Lo que sí generó fue un argumento funcional para detener un concurso cuyos primeros lugares, según versiones internas, no favorecían al bloque mayoritario de la Asamblea.
Los concursantes que iban arriba: los más afectados por fallas ajenas
La Asamblea afirma que no existe “expectativa legítima” porque no se había conformado terna.
Pero esa interpretación pasa por alto la jurisprudencia del Consejo de Estado:
➡️ cuando un aspirante avanza limpiamente en un proceso, sí se protege su confianza legítima,
si el daño proviene de errores del operador o de la entidad.
Aquí los concursantes:
- cumplieron requisitos,
- presentaron pruebas,
- obtuvieron puntajes,
- y superaron etapas sin objeción alguna.
La decisión de revocar afecta directamente su posición, a pesar de que ninguna falta fue imputable a ellos.
Muchos podrían demandar por vulneración a sus expectativas legítimas, desproporcionalidad y falta de motivación suficiente.
La lectura política: “resetear” el tablero para no perder la elección del Contralor
Lo que está en disputa no es solo un cargo.
Es el control de la entidad que vigila:
- a los alcaldes,
- al gobernador,
- y a toda la contratación pública del departamento.
En la política casanareña, el Contralor Departamental es un actor que puede marcar la vida institucional… o convertirse en una pieza de presión sobre los mandatarios, dependiendo de quién tenga ascendencia sobre su elección.
El concurso que avanzaba estaba dejando como punteros a perfiles no alineados con el bloque mayoritario de la Asamblea.
Al anularlo, ese bloque:
- recupera margen,
- gana tiempo,
- y abre la posibilidad de una nueva competencia con condiciones distintas.
Las minorías pierden: apostaban a un proceso meritocrático, menos influenciable por la dinámica política interna.
Nuevo concurso en cinco días y un ambiente más tenso
La revocatoria abre varias preguntas:
- ¿Se corregirán realmente los errores, o se repetirá el escenario?
- ¿Participarán otra vez los concursantes afectados?
- ¿Habrá garantías de igualdad en esta segunda versión?
- ¿Qué papel jugarán mayorías y minorías en la nueva convocatoria?
El hecho es que la Asamblea tomó una decisión que ella misma provocó y cuyo efecto redistribuye el campo político interno.
